Recientemente, Nicolás Maduro ratificó a Vladimir Padrino López como Ministro de Defensa, consolidando así una alianza de diez años. Este gesto político reafirma la profunda vinculación entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el gobierno, especialmente en un contexto donde la oposición, liderada por figuras como María Corina Machado, cuestiona abiertamente al régimen.

Padrino López, quien ha sido renovado en su cargo desde 2014, encarna la fidelidad inquebrantable que Maduro espera de los altos mandos militares. Este respaldo ha sido confirmado a pesar de las sanciones internacionales en su contra, primero impuestas por Canadá y luego por EE.UU., que buscan sancionar su apoyo al gobierno de Maduro y su rol en la represión interna. Maduro, sin embargo, ha optado por mantenerlo como pilar de su estrategia de estabilidad.

La FANB y el control de la estabilidad

Al interior del país, Maduro enfrenta una oposición fragmentada, con sectores que desean un cambio de poder. Sin embargo, la FANB se ha convertido en una barrera formidable contra cualquier intento de transformación política. La lealtad militar asegura no solo la protección de Maduro frente a amenazas internas, sino también la permanencia de un sistema que ha dejado de lado cualquier concesión a un posible cambio. Cada nombramiento militar refleja esta estrategia, y entre los ratificados está Domingo Hernández Lárez, cuya influencia se extiende sobre el Comando Estratégico Operacional de la FANB. Las designaciones en las principales ramas de la FANB responden a un enfoque directo de control interno, a costa de sanciones y de la crítica de la comunidad internacional.

La política de sanciones y su impacto

A lo largo de estos años, el gobierno de Estados Unidos ha impuesto múltiples sanciones a líderes militares venezolanos como Padrino López, quien no solo enfrenta restricciones personales, sino también una limitación de sus libertades internacionales. Sin embargo, estas sanciones no han tenido el efecto disuasivo esperado, al menos no en el plano interno de la FANB. Más bien, parece que han reforzado la lealtad de los líderes militares al gobierno, dado que la alineación con Maduro se convierte en un escudo contra cualquier repercusión interna.

Esta dinámica se hace evidente cuando se observa la estructura de poder de la FANB. El rol de la milicia y otros cuerpos de seguridad como la Guardia Nacional Bolivariana se ha expandido, enfocándose en la represión de protestas y en el control territorial. El discurso oficial continúa centrándose en la “soberanía” y la defensa de la “paz”, utilizando estas consignas como pretexto para mantener una vigilancia estricta sobre el pueblo venezolano.

La estrategia de Maduro: consolidación y resistencia

Maduro ha optado por una estrategia que podríamos llamar de consolidación resistente. Al ratificar a figuras clave en la FANB, está construyendo una muralla de seguridad que responde a su agenda política, asegurándose de que cualquier cambio que se plantee desde el exterior se enfrente con la fuerza del estamento militar. Es un recordatorio de que en Venezuela, el poder se construye y se sostiene a través de la estructura militar. El apoyo de estos líderes no es gratuito: responde a una alianza estratégica donde el gobierno asegura su posición a cambio de permitir que la FANB mantenga una influencia considerable en todos los aspectos del Estado.

Un futuro incierto

El panorama actual en Venezuela refleja una realidad en la que la FANB no es solo un actor en el tablero, sino el tablero mismo. Con la ratificación de Padrino López y de otros altos mandos, el gobierno de Maduro asegura un frente unificado ante la presión internacional y una oposición que, aunque resuelta, carece del poder militar necesario para realizar cambios significativos. Maduro no está solo: la FANB se ha convertido en su escudo más formidable y, mientras mantenga su lealtad, parece improbable que el equilibrio de poder en Venezuela cambie en el corto plazo. La pregunta que queda abierta es: ¿cuánto tiempo más puede durar esta simbiosis entre el gobierno y el poder militar antes de que las tensiones internas o externas rompan este precario equilibrio?

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