El Ordoliberalismo es una corriente de pensamiento económico y político que emergió en Alemania en las décadas de 1930 y 1940, desarrollada principalmente por economistas como Walter Eucken, Wilhelm Röpke, Alexander Rüstow y Franz Böhm, quienes formaban parte de la llamada «Escuela de Friburgo». Esta corriente surgió como una respuesta crítica al intervencionismo del Estado, el colapso económico de la República de Weimar, y el auge del nacionalsocialismo. Posteriormente, el Ordoliberalismo tuvo una influencia crucial en la configuración de la Economía Social de Mercado que sirvió como base para la reconstrucción económica de la Alemania de posguerra bajo el liderazgo de Ludwig Erhard. Su principio rector se centraba en el concepto de un orden económico justo, donde el Estado tiene el papel de crear y mantener las condiciones de competencia libre y leal, evitando tanto el monopolio privado como el control estatal absoluto de la economía.
Breve Historia del Ordoliberalismo y su Aplicación en Europa
La base teórica del Ordoliberalismo se desarrolló a partir de la observación de los desastres económicos de las primeras décadas del siglo XX, especialmente la crisis del 29 y el auge de regímenes totalitarios. Eucken y sus contemporáneos buscaron una tercera vía entre el capitalismo desenfrenado y el socialismo estatalizado. En este contexto, Wilhelm Röpke enfatizó la necesidad de encontrar una forma de economía que respetara las libertades individuales y los principios de la justicia social.
El desarrollo del Ordoliberalismo se consolidó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando sus principales teóricos estaban en el exilio o bajo la vigilancia de los regímenes autoritarios de la época. Tras el fin de la guerra, Alemania, devastada por el conflicto y sumida en una profunda crisis económica y social, ofreció un terreno fértil para la implementación de sus principios.
La Economía Social de Mercado, implementada en Alemania Occidental bajo la dirección de Ludwig Erhard en la década de 1950, fue una aplicación directa de los principios ordoliberales. Este modelo se basaba en la promoción de la competencia dentro de un marco regulado que protegía los derechos individuales y mantenía las condiciones para el libre mercado. Al mismo tiempo, el Estado debía intervenir cuando fuera necesario para garantizar una estructura de mercado equilibrada y evitar tanto los monopolios privados como los excesos del Estado. Este enfoque permitió a Alemania pasar de una economía destruida a convertirse en una de las más potentes del mundo occidental en lo que se conoció como el Milagro Económico Alemán.
Lecciones del Ordoliberalismo para Venezuela
Venezuela atraviesa actualmente una crisis sociopolítica y económica profunda, caracterizada por hiperinflación, caída del PIB, colapso de los servicios públicos y una migración masiva. Las políticas económicas implementadas durante los últimos años han seguido, en gran medida, un enfoque centralizado y de fuerte intervención estatal, lo que ha llevado a un deterioro de las instituciones y de la capacidad productiva del país. En este contexto, la experiencia del Ordoliberalismo y la Economía Social de Mercado ofrece una serie de lecciones valiosas que podrían aplicarse para sacar a Venezuela de la crisis.
- Restablecimiento del Estado de Derecho Económico: Una de las principales enseñanzas del Ordoliberalismo es la necesidad de un marco legal sólido que garantice la libertad de mercado, pero que también limite el poder económico para evitar los abusos de monopolios o el control absoluto del Estado. Para Venezuela, esto implicaría un proceso de reforma institucional que garantice la independencia del sistema judicial y la creación de un entorno donde las reglas del mercado sean claras, transparentes y respetadas por todos los actores económicos.Como mencionó Röpke en su obra A Humane Economy: “El mercado no puede funcionar de manera saludable si no está sostenido por un orden jurídico y social que garantice su funcionamiento equilibrado, protegiendo tanto al ciudadano como al consumidor”.
- Competencia como Motor del Desarrollo: El Ordoliberalismo pone gran énfasis en la competencia como el motor principal del desarrollo económico. Según este enfoque, Venezuela necesitaría un conjunto de políticas que fomenten la libre competencia, pero también que protejan a los pequeños y medianos empresarios, que son esenciales para una economía dinámica. Esto puede incluir la eliminación de barreras burocráticas, la promoción del emprendimiento y la eliminación de prácticas monopólicas que sofocan la innovación y la eficiencia.Ludwig Erhard, en su obra Prosperity Through Competition, defendió que “la competencia es el mejor medio para garantizar no solo la eficiencia económica, sino también para asegurar la libertad individual frente a los abusos del poder económico y estatal”.
- Intervención Estatal Limitada pero Eficaz: Aunque el Ordoliberalismo rechaza el control absoluto del Estado sobre la economía, también reconoce que el Estado tiene un rol fundamental en la regulación de los mercados y en la provisión de bienes públicos esenciales, como la educación, la salud y la infraestructura básica. En el caso de Venezuela, el Estado debería retomar un rol de regulador eficaz, asegurando que los mercados funcionen correctamente, pero sin intervenir de manera excesiva en el día a día de las empresas.Walter Eucken, en Fundamentos de Política Económica, argumentaba que “el Estado no debe gestionar la economía, pero debe establecer las condiciones para que la economía de mercado funcione de manera justa y eficiente”.
- Descentralización y Autonomía Local: Uno de los puntos clave del Ordoliberalismo, especialmente en la obra de Röpke, es la importancia de la descentralización económica y política. Para Venezuela, la desconcentración del poder y la promoción de autonomías locales pueden ser pasos importantes para lograr una mayor eficiencia en la gestión pública y para promover una mayor participación ciudadana en los asuntos locales.Röpke, en su obra The Social Crisis of Our Time, destacaba que “una de las grandes amenazas a la libertad y al bienestar de la sociedad moderna es la centralización excesiva del poder económico y político. La descentralización no solo es una garantía de eficiencia, sino también de libertad”.
- Recuperación del Tejido Productivo: Finalmente, la reconstrucción económica de Venezuela debe centrarse en revitalizar el tejido productivo, especialmente en sectores clave como la agricultura y la industria manufacturera. Esto requerirá una política económica que promueva la inversión privada, la reinserción en los mercados internacionales y la diversificación de la economía, alejándola de la dependencia del petróleo.

Conclusión
La experiencia del Ordoliberalismo alemán y su aplicación exitosa en la reconstrucción de la economía alemana en la posguerra pueden ofrecer a Venezuela un modelo viable para salir de su actual crisis. El restablecimiento del Estado de Derecho, la promoción de la competencia, la intervención estatal limitada, la descentralización y la recuperación del sector productivo son principios que, si se aplican correctamente, podrían allanar el camino para una Venezuela más próspera y libre.
Referencias:
- Erhard, Ludwig. Prosperity Through Competition. New York: Frederick A. Praeger, 1958.
- Röpke, Wilhelm. A Humane Economy. Chicago: Henry Regnery Company, 1960.
- Eucken, Walter. Fundamentos de Política Económica. Madrid: Ediciones Rialp, 1956.

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