Kamala Harris, la actual vicepresidenta de los Estados Unidos, ha surgido como una figura clave en el Partido Demócrata, especialmente por su apoyo decidido a políticas como el «Green New Deal» (Nuevo Pacto Verde). Sin embargo, detrás de su imagen pública como defensora del medio ambiente y la justicia social, existe un complejo entramado de intereses que conecta la corrupción, el globalismo y un modelo de «verde» que se aleja de sus valores proclamados. Este artículo se propone desentrañar las capas de la narrativa verde que rodea a Harris y exponer las implicaciones de su agenda en un contexto más amplio de control político y económico.
1. El Green New Deal: Una Agenda Globalista Encubierta
El Green New Deal, defendido por Harris, se presenta como una respuesta urgente a la crisis climática. Este conjunto de políticas aboga por una transición hacia energías renovables, la eliminación gradual de los combustibles fósiles y una economía verde que promete ser sostenible y equitativa. Sin embargo, como se ha señalado en múltiples análisis, incluido uno de ZeroHedge, esta iniciativa es más que una simple política ambiental; es una herramienta diseñada para reestructurar la economía estadounidense y centralizar el poder en manos del gobierno federal y de las corporaciones que controlan las tecnologías verdes.
El Green New Deal ha sido criticado por su potencial para destruir sectores clave de la economía, como la agricultura y la manufactura, debido a las estrictas regulaciones que impondría. Estas políticas, aunque en teoría buscan reducir las emisiones de carbono, podrían llevar a un colapso económico, aumentando la dependencia de los subsidios gubernamentales. En Europa, políticas similares han provocado protestas masivas de agricultores, quienes ven cómo las nuevas regulaciones amenazan su sustento. En Estados Unidos, la implementación de estas políticas podría tener efectos similares, desestabilizando las comunidades rurales y pequeñas empresas que no pueden adaptarse a las exigencias de una economía verde impuesta desde arriba.
Harris ha sido una de las figuras más visibles en la promoción de estas políticas, utilizando su plataforma para consolidar el apoyo entre los demócratas progresistas. No obstante, su enfoque ha sido duramente criticado por su falta de consideración hacia las repercusiones económicas y sociales más amplias. La vicepresidenta ha defendido el Green New Deal como una necesidad imperiosa, pero su retórica ignora las preocupaciones legítimas sobre la viabilidad económica de estas políticas y sus efectos en la clase trabajadora.
2. La Contradicción en la Justicia Ambiental
A pesar de que Harris se ha posicionado como una campeona de la justicia ambiental, su historial sugiere lo contrario. Durante su tiempo como fiscal de distrito en San Francisco, Harris creó una unidad de justicia ambiental que, según se informa, se dedicó a perseguir a pequeños infractores en lugar de apuntar a los grandes contaminadores industriales. Esto ha sido interpretado como un intento de proyectar una imagen de firmeza sin enfrentarse realmente a los intereses corporativos poderosos que dominan la economía de la región.
San Francisco, a pesar de su reputación como una ciudad verde y progresista, ha lidiado durante décadas con problemas graves de contaminación, particularmente en áreas como Bayview-Hunters Point, una de las zonas más afectadas por la polución. Aquí, la contaminación industrial y la herencia tóxica del astillero de la Marina de los EE.UU. han dejado a la comunidad expuesta a niveles peligrosos de toxinas. Harris, sin embargo, no tomó medidas significativas contra los responsables de esta contaminación, prefiriendo centrarse en casos menores y dejando a los grandes contaminadores casi intactos.
Este enfoque ha generado críticas sobre la autenticidad de su compromiso con la justicia ambiental. Mientras que Harris se ha presentado como una defensora de los oprimidos y las minorías afectadas por la contaminación, sus acciones como fiscal parecen sugerir que su prioridad era mantener el apoyo de la élite política y económica de la ciudad, en lugar de enfrentar los problemas sistémicos de la contaminación industrial.
3. Depopulación y Cambio Climático: Un Desliz Revelador
Uno de los episodios más controvertidos de la carrera de Harris ocurrió en 2024, cuando en un discurso sobre cambio climático, la vicepresidenta mencionó la necesidad de «reducir la población» para combatir la crisis climática. Aunque el equipo de Harris rápidamente intentó corregir la declaración, afirmando que quiso decir «reducir la contaminación», el daño ya estaba hecho. Este desliz alimentó las sospechas de que la agenda ambientalista de Harris podría estar alineada con objetivos más oscuros, como la reducción de la población mundial en nombre de la sostenibilidad.
El comentario de Harris sobre la depopulación fue interpretado por algunos como una indicación de las verdaderas intenciones detrás de las políticas climáticas radicales: una forma de control social y económico que va más allá de la mera regulación ambiental. Esta visión es compartida por aquellos que ven en el globalismo verde un intento de las élites por consolidar su poder mediante la imposición de políticas que limitan las libertades individuales y reducen el crecimiento de la población bajo el pretexto de la protección ambiental.
Este tipo de declaraciones no son nuevas en el ámbito de las políticas climáticas. Figuras prominentes como Bill Gates han hecho comentarios similares, lo que sugiere que la reducción de la población es una consideración dentro de las estrategias para combatir el cambio climático. Esto plantea preguntas inquietantes sobre las verdaderas metas de quienes promueven estas políticas y sobre si Harris es simplemente una portavoz de una agenda más amplia y siniestra.
4. El Fascismo Verde: Hacia un Estado de Control Total
El apoyo de Harris al Green New Deal y a otras políticas progresistas se alinea con una tendencia más amplia hacia lo que algunos han llamado «fascismo verde». Este término describe el uso de la preocupación ambiental para justificar un aumento del control gubernamental sobre la economía y la vida de los ciudadanos. Bajo la bandera de la sostenibilidad, se están introduciendo políticas que concentran el poder en manos de unas pocas instituciones, suprimiendo la soberanía nacional y local.
Harris ha respaldado un conjunto de políticas que incluyen la prohibición del fracking, la eliminación progresiva de los combustibles fósiles y la expansión de la cobertura de salud universal. Aunque presentadas como medidas progresistas necesarias para salvar el planeta y mejorar la calidad de vida, estas políticas también son vistas como un paso hacia la creación de un estado en el que las decisiones individuales se ven cada vez más limitadas por las regulaciones del gobierno federal.
Además, Harris ha defendido la implementación de controles más estrictos sobre el derecho a poseer armas, la restricción de la libertad de expresión en nombre de la justicia social, y la centralización del sistema de salud. Estos movimientos, combinados con su agenda ambiental, pintan un cuadro de un futuro en el que la libertad individual está subordinada a las exigencias de un estado que, bajo el pretexto de proteger el medio ambiente, ejerce un control sin precedentes sobre la vida de sus ciudadanos.
Conclusión
Kamala Harris representa una figura central en el avance de una agenda globalista que utiliza la retórica del cambio climático y la justicia social para promover un modelo de gobierno más centralizado y controlado. Su apoyo al Green New Deal, sus declaraciones sobre la depopulación y su historial como fiscal indican una trayectoria en la que las preocupaciones ambientales se utilizan como justificación para políticas que podrían tener profundas implicaciones para la libertad y la prosperidad económica.
En última instancia, la candidatura de Harris y su posible ascenso a la presidencia deben ser vistos no solo a través del prisma de su política ambiental, sino en el contexto de una agenda más amplia que busca redefinir las estructuras de poder en los Estados Unidos y el mundo. Los ciudadanos deben ser conscientes de las implicaciones de estas políticas y considerar críticamente si el camino propuesto por Harris es realmente el mejor para el futuro del país y del planeta.
Referencias:
- «Harris Accidentally Admits The Economy-Crushing ‘Green New Deal’ Is Her Real Agenda,» ZeroHedge, 2024.
- «Greenwashing Kamala Harris: How The Veep Casts Herself As An Environmental Justice Crusader,» ZeroHedge, 2024.
- «Kamala Promotes Depopulation For Climate Change,» ZeroHedge, 2024.
- «If You Thought Biden Was Bad, Here Are Kamala’s Promises…,» ZeroHedge, 2024.
- «In Her Own Words: Kamala Harris’s Radical Vision For America,» ZeroHedge, 2024.


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