El Dr. Ted Postol, profesor emérito de Ciencia, Tecnología y Seguridad Nacional del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y reconocido experto en armas nucleares, emitió una advertencia preocupante en un artículo publicado el 29 de agosto en el portal Responsible Statecraft. En su análisis, Postol aborda la orden secreta emitida por el Presidente Joe Biden en marzo, revelada previamente por el New York Times. Esta orden no se limita a una simple actualización tecnológica, sino que se centra en la implementación de un «súper detonador» en las ojivas nucleares de Estados Unidos, una modificación que incrementa drásticamente el poder destructivo de estos arsenales y que, en teoría, permitiría la destrucción simultánea de todos los silos nucleares ubicados en territorio ruso y chino.
Postol detalla con precisión cómo la incorporación de este «súper detonador» logra un aumento significativo en la eficacia letal de las ojivas nucleares. Sin embargo, lo más alarmante de este avance tecnológico son sus implicaciones estratégicas. Según Postol, esta innovación no representa una simple «modernización» de los componentes de las armas, sino que constituye un paso extraordinario hacia la capacidad de librar y ganar guerras nucleares contra China y Rusia. En su evaluación, estas tecnologías están orientadas claramente hacia la capacidad de ataque preventivo. Tanto Rusia como China son plenamente conscientes de esta realidad y, según advierte Postol, no tendrán más opción que desarrollar contramedidas ante esta amenaza emergente.
Postol subraya que la dirigencia actual de Estados Unidos parece sostener la creencia de que es posible ganar una guerra nuclear y que, de hecho, se están preparando para librarla. En sus palabras, aunque cualquier análisis técnicamente preciso de las consecuencias físicas del uso a gran escala de armas nucleares demuestra de manera inequívoca que «ganar» una guerra nuclear carece de sentido, Estados Unidos ha persistido en el desarrollo de tecnologías que solo podrían justificarse si el objetivo final es librar y ganar tal conflicto.
El «súper detonador» es presentado por Postol como un ejemplo claro de este tipo de tecnología, cuyo desarrollo y despliegue, aunque se presentan de manera engañosa bajo el argumento de «mejorar la disuasión», no logra confundir a las dirigencias militares y políticas de Rusia y China. Por el contrario, estos avances tecnológicos obligan a estas naciones a considerar con seriedad cómo disuadir a una potencia nuclear orientada al ataque preventivo como lo es Estados Unidos, que busca constantemente encontrar maneras más eficaces de «desarmar» una porción significativa de las fuerzas nucleares de represalia de sus adversarios.

Postol destaca que esta es la razón por la cual el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, aprobó y dio a conocer el desarrollo del submarino robot Poseidón, una «arma del día del juicio final» capaz de transportar una ojiva de 100 toneladas hasta los puertos de ciudades estadounidenses, europeas y del este asiático, con el potencial de destruir áreas urbanas a distancias superiores a 80 kilómetros desde su punto de detonación submarina.
En conclusión, Postol advierte que el despliegue del sistema Poseidón por parte de Rusia debe interpretarse como una advertencia a aquellos que creen que es posible librar y ganar guerras nucleares mediante la destrucción preventiva de una parte significativa de las fuerzas de represalia nuclear de China y Rusia. No importa cuán exitoso pueda parecer un ataque nuclear preventivo planificado sobre el papel, la realidad de una guerra nuclear, iniciada bajo la ilusoria creencia de que se puede ganar, sería una destrucción global de tal magnitud que no se puede descartar el fin mismo de la civilización humana.
Postol concluye señalando que este es el verdadero legado de la nueva estrategia nuclear de la administración Biden y del desarrollo del «súper detonador», un legado que podría llevar al mundo a un escenario de aniquilación mutua asegurada, en lugar de garantizar la seguridad global.


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