El 25 de julio de 2024, el boletín de prensa de los Tribunales de Estados Unidos, United States Courtsnews, arrojó una cruda realidad que desmiente las narrativas oficiales sobre una supuesta recuperación económica bajo la administración de Joe Biden. Según el informe, las declaraciones de quiebra tanto personales como empresariales en el país aumentaron un alarmante 16,2% en el período de doce meses que finalizó el 30 de junio de 2024, en comparación con el año anterior. Este aumento se traduce en un total de 486.613 solicitudes de quiebra, casi medio millón, frente a las 418.724 registradas en 2023.
Dentro de este contexto, las solicitudes de quiebra «no empresariales» —es decir, las de individuos— aumentaron un 15,3% en 2024 en comparación con 2023, elevándose de 403.000 a 464.553. Es particularmente preocupante que de estas solicitudes individuales, más de la mitad, 284.975, correspondan a procesos de «liquidación» directa bajo el Capítulo 7 del Código de Quiebras de Estados Unidos. Esto significa que una significativa porción de la población se ve obligada a liquidar sus activos para enfrentar sus deudas, un reflejo claro de la creciente precariedad económica.
En cuanto a las quiebras empresariales, el aumento es aún más drástico. Las solicitudes en este sector crecieron un 40,3%, pasando de 15.724 en el año anterior a 22.060 en el periodo que concluyó el 30 de junio de 2024. Este dato revela la fragilidad del tejido empresarial estadounidense, donde incluso las empresas medianas y pequeñas están colapsando ante un panorama económico adverso.
Estos datos contrastan brutalmente con la narrativa optimista que ha tratado de posicionar la administración Biden con su lema de «reconstruir mejor». Sin embargo, lo que estos números realmente evidencian es el profundo deterioro económico que sigue afectando a la nación. Estados Unidos, a pesar de ser una de las economías más grandes del mundo, está atravesando un periodo de creciente pobreza y desigualdad, donde las familias trabajadoras y los pequeños empresarios se ven cada vez más asfixiados por deudas impagables y el costo de vida en constante aumento.
Los niveles de pobreza en Estados Unidos han ido en ascenso durante los últimos años, especialmente tras la pandemia de COVID-19, que dejó a millones sin empleo y con pocas oportunidades de recuperación. Según datos recientes, la tasa de pobreza se encuentra en su nivel más alto en décadas, afectando no solo a las minorías y a las comunidades tradicionalmente marginadas, sino también a sectores de la clase media que nunca antes se habían visto en tal situación de vulnerabilidad.
El costo de la vivienda, la inflación descontrolada en productos básicos como alimentos y energía, y el estancamiento de los salarios han contribuido a una crisis económica silenciosa pero devastadora. Las estadísticas de quiebras no son simplemente números; son un reflejo de familias que pierden sus hogares, de personas que no pueden pagar sus cuentas médicas, y de pequeños empresarios que ven desmoronarse los sueños por los que han trabajado toda su vida.
El incremento en las solicitudes de quiebra también subraya la debilidad estructural de la economía estadounidense, que a pesar de las enormes inyecciones de capital y los rescates financieros, sigue sin poder garantizar un nivel de vida digno para una porción significativa de su población. Esto pone en cuestión la sostenibilidad del modelo económico actual y la capacidad del gobierno de responder efectivamente a las necesidades de su pueblo.
En lugar de la tan proclamada «reconstrucción», lo que se observa es un proceso de descomposición económica y social. La realidad de estas quiebras masivas es una prueba irrefutable de que el sueño americano se está desmoronando, y de que la «recuperación» de Biden es poco más que un espejismo para aquellos que viven el día a día luchando por sobrevivir en un país que, paradójicamente, sigue siendo la cuna de un capitalismo que ya no puede mantener a flote a su propia gente.
Referencias
- United States Courtsnews, 25 de julio de 2024.
- Datos económicos recientes sobre la pobreza y el costo de vida en Estados Unidos (2024).


Deja un comentario