En un clima de creciente preocupación, los trabajadores del sector estatal en Argentina y ciertos sectores dentro de las fuerzas armadas han encendido las alarmas sobre las intenciones del presidente Javier Milei. Se ha comenzado a especular que su gobierno planea privatizar y vender algunos de los activos de defensa más estratégicos del país a intereses extranjeros, lo que podría poner en serio riesgo la soberanía nacional.
Un foco particular de inquietud es la empresa estatal Fabricaciones Militares (FM), un complejo de defensa de gran valor estratégico fundado en 1947 por el general Manuel Savio, un destacado nacionalista que la concibió como parte integral del proceso de industrialización de Argentina. FM no solo produce material de defensa y armamento para abastecer a las fuerzas armadas del país, sino que también suministra bienes industriales para la industria y la agricultura nacionales. Esta empresa ha sido históricamente un pilar de orgullo nacional y un símbolo de la autonomía argentina en la producción de material de defensa.
A principios de esta semana, el gobierno de Milei publicó una lista de 200 propiedades estatales que serán vendidas de inmediato, en un intento por recaudar los dólares que tanto necesita para reforzar las menguantes reservas del país. Lo preocupante es que la mayoría de estas propiedades valiosas pertenecen a las fuerzas armadas. A pesar de las negaciones por parte del Ministerio de Defensa y la directiva de Fabricaciones Militares sobre cualquier plan para privatizar este valioso activo, los acontecimientos de los últimos meses indican lo contrario.
Es crucial recordar que en abril de este año, Javier Milei solicitó oficialmente que Argentina fuese aceptada como «socio global» de la OTAN. Poco después, el 13 de junio, Argentina se unió oficialmente al Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania, conocido también como Grupo Ramstein, un consorcio de 57 naciones que mantienen un flujo constante de armamento hacia Ucrania en el contexto del conflicto con Rusia. Además, Milei ha prometido suministrar armas al gobierno ucraniano, lo que podría estar alineado con sus supuestos planes de desmantelar partes críticas de la industria de defensa argentina.
En la provincia de Córdoba, donde se encuentra la sucursal de FM en Río Tercero, dirigentes del sindicato de trabajadores estatales (ATE) denunciaron que en julio de este año una delegación secreta del Departamento de Defensa de Estados Unidos visitó la planta de esta localidad, acompañada por personal del Ministerio de Defensa argentino y miembros de la directiva de FM. Esta delegación extranjera también visitó otras sucursales de FM en Villa María, Córdoba, y en Azul, provincia de Buenos Aires, según informó el diario El Cronista el pasado 24 de agosto.
Lo inquietante de esta visita es que fue «extraoficial», lo que significa que no se utilizaron vehículos con distintivos oficiales ni se siguieron los protocolos habituales para las visitas de dignatarios extranjeros. Esto ha levantado sospechas, particularmente porque se ha informado que empresas extranjeras como el grupo checo CSG Group y la española Hispania están interesadas en invertir en FM.
Varios medios de comunicación han reportado que el plan del gobierno sería transformar a FM de una empresa estatal de propiedad exclusiva a una sociedad anónima, lo que constituiría el primer paso hacia su eventual privatización. Según el periódico Urgente 24, el 22 de agosto legisladores de la oposición exigieron respuestas inmediatas al ministro de Defensa, Luis Petri, y al gobierno de Milei sobre la visita de esta delegación extranjera a las distintas plantas de FM. Un legislador expresó su preocupación señalando que «la visita de una delegación extranjera de alto nivel a una empresa estatal dedicada a la producción de armas provoca inquietud en diversos sectores de la sociedad argentina». Sin embargo, hasta el momento, Petri ha evitado proporcionar información sobre el objetivo de la visita extranjera, los posibles acuerdos que se podrían haber firmado, o los funcionarios estadounidenses que participaron en la misma.
Este panorama ha suscitado un debate sobre la posible pérdida de soberanía nacional que podría derivarse de la venta de activos estratégicos a intereses extranjeros, en un momento en que Argentina enfrenta desafíos económicos y presiones externas. Si bien algunos ven en estas acciones una solución temporal para la crisis financiera, otros advierten que las consecuencias a largo plazo podrían ser devastadoras para la independencia y la seguridad nacional del país.
Referencias
- El Cronista, 24 de agosto de 2024.
- Urgente 24, 22 de agosto de 2024.


Deja un comentario