La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, dijo el 18 de agosto en un comunicado que no hay nada de qué hablar con el régimen de Kiev. “Después del 6 de agosto, el mundo pudo ver la respuesta de los bandidos ucranianos a este gesto de buena voluntad del Presidente de Rusia [la oferta de paz del 14 de junio de Vladímir Putin]: el ataque de los bandidos a la región de Kursk, sus atrocidades contra la población civil, los asesinatos deliberados de médicos, socorristas y voluntarios, los ataques contra coches civiles, los ataques con misiles contra viviendas, los saqueos e incluso las acciones que crean amenazas a la seguridad nuclear. Naturalmente, como ha dicho Vladimir Putin, no hay nada de qué hablar con la gente que está haciendo esto”, señala el comunicado que publicó el sitio electrónico oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores. Más bien, lo que debe hacer Occidente, según Zajárova, es presionar al régimen de Kiev para que deje de cometer atentados terroristas contra infraestructura crítica de Rusia, que tendría consecuencias en tora Europa.
Señaló que, después de que Kiev se retirara de las conversaciones con Rusia en abril del 2022, y de que cinco meses más tarde se impusiera a sí misma la prohibición de llevar a cabo cualquier conversación de ese tipo, “los únicos contactos entre la parte rusa y el régimen de Kiev se han mantenido a través de mediadores y únicamente sobre cuestiones humanitarias, en primer lugar, el intercambio de prisioneros”. Al mismo tiempo, recordó que Kiev ha tenido numerosas oportunidades de solucionar la crisis mediante conversaciones, como fue con la propuesta del 14 de junio del 2024.

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